SABIAS QUE… La temperatura es uno de los factores importantes a considerar en la polinización.
Cuando las temperaturas están por encima de 32°C se dificulta la polinización. A medida que va aumentando la temperatura se alarga el estigma, pudiendo verse fuera, y ese alargamiento no permite que el polen segregado por el estambre caiga dentro del estigma. En regiones con condiciones de clima por debajo de 10°C es muy común que la polinización se dificulte. En estos casos sucede que el polen, al estar un poco compacto por la humedad relativa alta, no se logra una buena fecundación y el resultado final es un fruto hueco o bofo y deforme (Valerio, 2012).
La temperatura óptima requerida en la noche es de entre 20°C a 24°C y de día entre 15.5°C a 32°C.
Por lo cual el monitoreo continuo de la temperatura en el invernadero, nos ayuda a tomar decisiones sobre el método de polinización que conviene utilizar en su momento: utilización de fitohormonas, vibración manual, sacudida por viento y/o insectos “polinizadores”.
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